Sacerdote ofició matrimonios y bautizos en España durante 18 años y resultó no ser cura

Salió a la luz un falso cura colombiano que llevaba 18 años ejerciendo sin tener permiso ni haber sido ordenado, señaló este lunes diócesis del sur de España donde residía últimamente.

Las eucaristías o las confesiones hechas por este cura no serían válidas aunque “la gracia de Dios actúa y está en todos” diciendo sobre los fieles que de buena fe fueron engañados por este falso cura, indicó una portavoz de la diócesis de Cádiz y Ceuta.

Por otro lado, los matrimonios y bautizos oficiados por este sacerdote si siguen siendo válidos. “Las personas  no tiene que volver a casarse ni a realizar el bautismo”, señaló.

Miguel Ángel Ibarra, que llegó a España en octubre de 2017, estaba al frente de la iglesia de Medina Sidonia, un municipio rural muy bello de 11.580 habitantes en la zona de Andalucía.

Su llegada a España fue en virtud de un acuerdo firmado con la archidiócesis de Santa Fe de Antioquia, en la cual no se comprobaron sus credenciales, por lo que pudo seguir ejerciendo impunemente.

El 13 de diciembre, ésta archidiócesis de Santa Fe de Antioquia  les comunicó que se produjo una denuncia de falsedad de sus documentos de ordenación, y se había llevado a cabo una profunda investigación que concluiría con que Miguel Ángel Ibarra no había sido nunca ordenado sacerdote, Esto fue comunicado por la diócesis española.

Desde el mismo instante en que salieron a la luz estos datos, el falso sacerdote fue cesado de sus funciones de párroco y fue llamado ante su archidiócesis de origen para responder por sus actos, decía el texto.

“La diócesis de Cádiz y Ceuta lamenta que, acciones como estas, puedan oscurecer la labor de sus párrocos y curas debidamente ordenados, que sirven a la Iglesia, cada día, de manera ejemplar”, añadió.

Tu boda o bautizo sigue siendo válido

De todas formas hicieron bastante énfasis en que las bodas y bautizos realizados por este párroco seguirían siendo válidas, ya que los fieles organizaban sus fiestas de buena fe y no tenían culpa de lo que había pasado.